El Mediterráneo es un doble escenario. Un apacible o excitante lugar para el descanso del vacacionista, un territorio para la angustia, la incertidumbre y la muerte de muchos inmigrantes. El fotógrafo radicado en Barcelona, Quim Ramos, nos ofrece su visión en dos imágenes acompañadas de un texto de Lilian Rosales.
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