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MUEREN MÁS POR DESAMOR. Saúl Bellow

Una obra en la que conviven el humor y una elegante misoginia

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Es inevitable escapar al amor.  Pasternak, Murakami, Chirbes, Marsé, García Márquez o Cremades y  otros tantos magníficos autores, nos han mostrado sus incalculables dimensiones. Pero la intensidad dramática que se desprende del desamor, es siempre una trampa para el buen lector. Me he propuesto  rescatar de la ménsula una sustanciosa novela en la que me he sumergido para este verano: “Pensar en que Mueren más por desamor”. Se trata de  la obra de Saúl Beloow publicada en inglés en 1987 y editada por primera vez en castellano en 1989 bajo el título “Son más los que mueren de desamor”.

“Mueren más por desamor” narra la historia  de un treintón (Kenneth Trachtenberg), experto en literatura rusa, que entabla una interesante conversación con su tío, el botánico Ben Cradder, acerca de mujeres. Su relación encontrará una interesante coincidencia en los fracasos de ambos. Mientras Benn huye de las mujeres que intentan atraparlo con el pretexto de sus investigaciones, Kenneth continúa obsesionado con Treckie, la madre de su hija.

A lo largo de la obra gravita una reflexión que queda resumida de esta manera: “Al final de la vida hay que rellenar una especie de inventario de dolores, un formulario tan largo como un documento administrativo, sólo que se trata de tu propio sufrimiento. Categorías interminables. Primero las causas físicas, como artritis, cálculos biliares, espasmos menstruales. En la siguiente categoría, orgullo herido, traición, estafa, injusticia. Pero los apartados más crueles se refieren al amor. La cuestión, entonces, es la siguiente: ¿por qué insiste todo el mundo? Si el amor destroza, y sus estragos se ven por todas partes, ¿por qué no mostrar un poco de sentido común y renunciar a tiempo?   – Por la inmortalidad del deseo –repuse-. O simplemente porque se espera un golpe de suerte.”

Las indagaciones de Kenneth acerca de los reveces de su tío, le permitirán escudriñar en las motivaciones de su inexorable atracción por aquella mujer que, diminuta y en apariencia frágil, posee un manifiesto gusto por el trato duro en los asuntos de alcoba.  Trachtenberg  llegará a la conclusión de que padece de una debilidad.

Es esta la novela larga menos “trabajada” de Bellow, escrita en apenas seis meses,  pero que  deslumbra por su estilo narrativo en el que convive el humor y la elegante misoginia bellowiana. Plagado de digresiones, de las que no escapa la cultura popular estadounidense, es también a ratos sofocante pero indulgente con sus personajes, y vigorizante en su final cuando nos es capaz de regalar al lector una reflexión de nutritiva sencillez: que nuestro corazón se rompa de cuando en cuando, es la garantía de que seguimos siendo  humanos.

 

 

 

 

 

Según Kenneth, el tío Benn respondería a un periodista en la ficción con una reveladora frase:

Quería una declaración sobre la vida de las plantas y el incremento de los niveles de radiación. Y también sobre la dioxina y otros residuos peligrosos. Tenía un tono desafiante. Bueno, reconocí que era algo deplorable. Pero al final le dije: Es una cuestión sumamente grave, pero creo que muere más gente por desamor que por la radiación.”

Saul Bellow
Prólogo de Martin Amis
Traducción de Benito Gómez Ibáñez
Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2007
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