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Marcelo Marchese. Genio y cabezonería para ilustrar

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Desde que al ilustrador mendocino Marcelo Marchese le rechazaran el dibujo de Belgrano (creador de la bandera argentina) en una escuela de la provincia de Buenos Aires, argumentando que había tratado al prócer de “marica” por  representarlo sentado y cosiéndola al costado de granaderos montando guardia, han pasado tres años. La polémica se zanjó pero a mí me quedó la espinita de cómo en el propio país se trata a verdaderos artistas y figuras representativas, pese a las muestras no solo de su talento sino del incuestionable respeto que profesan a su entorno e historia.

Lo que Marchese ha mostrado a lo largo de su nutrida trayectoria, que ya supera los 28 años empuñado pinceles, es la admiración que siente por los héroes de su nación. Prueba de ello es la numerosa lista de ilustraciones en glorioso tono de Belgrano, San Martin, entre muchos otros. En ellos se reconoce ese halo mágico que cabalga entre leyenda y cariño popular.

Según un post en su perfil de Facebook, se trata de “los verdaderos superhéroes”. “Batman, Superman y todos esos que usan la calza debajo del calzoncillo slip son pura fantasía. Siempre he enseñado a mi hijo esa diferencia sobre los héroes reales y la importancia en nuestro presente histórico”.

MARCELO MARCHESE. Gordita Feliz - Lápices de color sobre MDF
MARCELO MARCHESE. Gordita Feliz – Lápices de color sobre MDF

Pero la obra de Marchese, como artista independiente, engloba una temática y un interés más amplio que supera al retrato historiográfico, por llamarlo de alguna manera. La mujer, la concepción, la familia, son algunos temas que hablan de sus valores, también lo hace la clara y determinante postura crítica y de denuncia frente al abuso, a la política mal llevada y a las inequidades. Su consciencia social. Y resulta curiosos que pese a su proyección internacional y plurales intereses, Marchese no se abstraiga de lo mendocino, y rescate de manera incesante leyendas, mitos y aspectos de la cultura local como el viejo de la bolsa y el Futre (jinete sin cabeza) cuyo arraigo en la mente de los argentinos, también resulta la suya.

MARCELO MARCHESE. LA APARICIÓN DEL FUTRE 73cm x 92cm - Marcadores indelebles negros de todos los tamaños sobre madera pintada de azul intenso y lápices claros para las luces.
MARCELO MARCHESE. LA APARICIÓN DEL FUTRE
73cm x 92cm – Marcadores indelebles negros de todos los tamaños sobre madera pintada de azul intenso y lápices claros para las luces.

El tango, ese referente cultural que originario de un burdel proyectara potente la imagen del país austral a todos los confines del mundo, es otro habitual inspirador puesto en escenas camperas.

MARCELO MARCHESE. Autoretrato
MARCELO MARCHESE. Autoretrato

En cualquiera de los casos, todas y cada una de sus creaciones se ven asaltadas por una línea franca y segura, por un estilo que imprime la personalidad innegable de este artista que ha colaborado en ediciones locales y nacionales como el diario Uno, La Nación, La República, Olé, Revistas Humor, y Primera Fila Editorial Sudamericana, Editorial Caviar Bleu, entre otras.

MARCELO MARCHESE. Maulina
MARCELO MARCHESE. Maulina

Sus numerosos trabajos, inscritos dentro de una prolífica carrera, le han otorgado sendos premios nacionales y distinciones internacionales. Por la simpleza de sus creaciones y la línea altamente expresivas de sus personajes, en el 2011 Apple lo eligió como uno de los ilustradores del video juego Puzzle Draw para iPhone e iPad de Apple Inc. De este catálogo amplio y variopinto se desprende también su participación en el ámbito de los vinos, colaborando con empresas como Trivento y desempeñándose como director artístico al gestionar la imagen de  las Bodegas Margot y la editorial Doble AA.

Tapa de libro. Primer lugar del premio editorial como mejor edición de libros de vino (2005) en EEUU , "Best Wine Book for Professionals" y "Best Digital Wine Book"
Tapa de libro. Primer lugar del premio editorial como mejor edición de libros de vino (2005) en EEUU , “Best Wine Book for Professionals” y “Best Digital Wine Book”

La obra de Marchese es el resultado de una batalla librada a diario con el soporte que la sustenta, pero también con su innegable cabezonería. Gran observador, secuestra los rasgos que definen a cada sujeto o elemento, ese que les hace únicos. Tras este cavilar y apoderamiento momentáneo, despliega un boceto que en ocasiones no alcanza las pretensiones de sus quimeras y se aleja de su “visión original”. Es entonces el momento de la vuelta a comenzar, descubriendo así infinitas rutas exploratorias que le salvan de la propia obsesión agudizada en la urgencia de la síntesis. Es este conflicto de pulsiones lo que probablemente le confiere a su trabajo esa genialidad expresiva y estética que retrata, desde la exuberancia y desparpajo de su Marilyn, hasta el halo fraternal y un tanto inescrutable de Cortázar.

MARCELO MARCHESE. Julio Cortázar- RAYUELA: Lápiz y asfáltica sobre MDF
MARCELO MARCHESE. Julio Cortázar- RAYUELA: Lápiz y asfáltica sobre MDF

La insatisfacción del artista le lleva a guardar el trabajo inacabado para llevarlo a periódicas revisiones con la idea de que mute, acercándose en lo posible a ese espíritu primigenio que le motivó, pero a veces alejándose de tal suerte que, huyendo de él, consigue alcanzar la identidad y potente naturaleza que emana del propio dibujo. Son las concesiones a las que se va acostumbrando el artista, y que incrementan su eficiente negociación entre la cerrazón planeada y la libre bocanada creativa.

No por todo aquello Marchese deja de ser un artista irreverente e idealista que, preso de su entusiasmo, aspira a que el trabajo acabado se corone y alcance todo su poder simbólico en los espacios apropiados, alejado del snobismo decorativo del momento. Le interesa la apreciación del espectador reflexivo y sensible capaz de sintonizar con la potencia de sus planteamientos y propuestas, hasta elevarse con él.

MARCELO MARCHESE. Artista Re-evolución
MARCELO MARCHESE. Artista Re-evolución
MARCELO MARCHESE. Gabo
MARCELO MARCHESE. Gabo

El momento de la concepción artística supone, no solo la propuesta y la guerrilla de pinceles, texturas y colores, sino un arduo trabajo de documentación, y un abandonarse a la atmósfera sugestiva que acarrea a veces la selección de una banda de sonido ( una música relacional-motivadora), más pertinente aun cuando se trata de músicos.

Admirador de colegas de oficio como El Capitán, Fernando Rosas, el flaco Rigattieri, Chiavazza, Julio Melto, Ciancio, Andrés Casciani, dice literalmente babear con sus trabajos. Con algunos de ellos ha participado en sendas colectivas. Marchese fue uno  de los mendocinos privilegiados que conoció personalmente al emblemático Caloi, quien junto a Fontanarrosa y Quino constituyen el paquete especial de los grandes referentes del dibujo impreso de Argentina.

De igual modo, su admiración por otros grosos de la esfera europea, ha hecho posible una epistolar comunicación –mediante las herramientas  disponibles actuales (chat)- con el maestro Jean Mulatier, para Marcelo el Leonardo Da Vinci de la caricatura.

De él rememora que llegó a la argentina de los ´90 con su libro Les Grandes Goules e hizo furor entre los dibujantes del momento:

“Imagínate que acá (Argentina) solo había una revista de Humor parecida a El Jueves en España, con caricaturas hechas en un par de horas. De pronto llega el gran Mulatier que usaba 10 fotos, hacía 8 pre-bocetos, de los cuales elegía tres, y a partir de allí avanzaba  y perfeccionaba hasta solo obtener uno. Luego le seguían 2 semanas de sombreado…. Una caricatura por mes, que acaba siendo una auténtica obra maestra”.

MARCELO MARCHESE. Jean Reno
MARCELO MARCHESE. Jean Reno

De Mulatier y su libro, Marchese aprendería el oficio de caricaturista, el mismo que más tarde abandonaría al considerarlo una disciplina carente de los recursos expresivos que requería para el momento, y por ende, insuficiente a sus ambiciones comunicativas.

MARCELO MARCHESE Los Tres Chiflados - Lápiz y acrílico
MARCELO MARCHESE. Los Tres Chiflados – Lápiz y acrílico

Con énfasis nos dice: “Yo soy dibujante y la caricatura es una disciplina más, se trata de una sátira rápida”. A este respecto señala que en su trabajo no hay sarcasmo alguno y que además, abundan  los “cosas hermosas” para dibujar: sentimientos y aspectos abstractos, ideas simbólicas, metáforas, dinámica y anatomía del movimiento, y por supuesto el humor…

MARCELO MARCHESE. Van Gogh
MARCELO MARCHESE. Van Gogh

En cuanto a los retratos que realiza, insiste que se tratan más bien de una estilización de la forma, un modo de exaltar ciertos rasgos que hacen a alguien lo especial que es (real o imaginario). Es una expresión de la admiración por el personaje dibujado. “Por eso no dibujo políticos ni gente detestable” – dice. “Solo lo hago con artistas o personalidades que quiero y que mi pueblo también quiere. No soy caricaturista. Es obvio que no voy a estar una semana dibujando una persona solo para burlarme de ella.”

James Marshall Hendrix. Jimi el mágico - Óleo sobre papel
MARCELO MARCHESE. James Marshall Hendrix. Jimi el mágico – Óleo sobre papel

En el amplio abanico que nutre la magnífica factura y riqueza gestual de la obra del artista mendocino, se encuentra su admiración  por el trabajo que en materia de ilustración proviene de Austria, Italia y España, para él otra interesante cuna de autores, y destinos éstos además, que le seducen y llaman en su sensibilidad creativa y debido a la presencia de oportunidades en lo que a producción editorial se refiere.

MARCELO MARCHESE. Bogart
MARCELO MARCHESE. Bogart

Les invito a acercarse  y a disfrutar de la magnífica obra de un capo, como suelen decir los argentinos. Aquí el resultado de ese combate entre genio y testarudez creativa : https://www.marchesedibujos.com/

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