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En busca de los amputados robóticos de Itsuki Takashi

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Itsuki Takashi es es un artista japonés de cómic de los años 80, su producción es previa a la locura del Ghost in a Shell o manga de ciencia ficción creado por Masamune Shirow.  La nota curiosa de su trabajo es el claro interés que muestra por la acrotomofilia (parafilia consistente en sentir deseo sexual por quien tiene algún miembro amputado) o al menos eso es lo que dijeron algunos expertos cuando salió a la luz hace más de 3 décadas exponiendo el arte de la servidumbre por amputación android en ‘Amputee Robot Doll Bondage‘. La revista japonesa Bizarre (no la «extreme lad» UK Bizarre o el viejo John Willie Bizarre ) fue la primera en publicar sus dibujos.

Sin embargo, para nosotros son sorprendentes sus creaciones al tratarse de dibujos dos décadas anteriores al estilo EGL (Elegant Gothic Lolita). En sus ilustraciones se muestra el aspecto de la lolita gótica japonesa con sus flequillos de corte recto. Por esta razón hay quienes señalan que posiblemente haya sido el propio Itsuki el primero en crear esta apariencia, y de allí su importancia para la joven cultura contemporánea del Japón.

Poca información existe en Internet acerca de este autor de cómics, salvo que en 1995  habría publicado Yoso no Himitsu (Secreto del Gusano Worm) basado en los Mitos de Cthulhu, la historia de Robert Block (1917/1994), el autor de Ciencia ficción, literatura fantástica y  Psycho,  protegido de Howard Phillips Lovecraft.A partir de este instante perdemos enteramente la pista del autor japonés.

Trevor Brown, el artista de manga inglés conocido por abordar las parafilias, entre otros temas igualmente controversiales, ha sido un fuerte interesado en la obra del artista, de quien asegura que ya se trataba de un autor bastante desconocido e impopular pero que ahora está definitivamente olvidado. Es casi imposible encontrar su manga, asegura.

Lo cierto es que las imágenes de Itsuki resultan inquietantes, calientes, desafiantes. Pensemos en el período que las vio nacer y enteremos la enorme carga de provocación que ellas contienen. Es por ello que seguir su rastro reconociendo la impronta de su trabajo, tiene tanto sentido.

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