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El inalterable duende de Camarón en Netflix

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El poco gusto que sentía Camarón (José Monge Cruz) por los vuelos trasatlánticos no impidió que su leyenda saltara irremediablemente de España al mundo avanzado ya los ´80. También hay que decir que su éxito -medido en ventas- llegaría tarde. Eso no invalida que en una época en la que la globalización no estaba instalada, ni mucho menos, su inconfundible voz, su sensibilidad, y su carácter le permitieron llegar a muchos confines de la tierra.

Camarón. De La Isla al mito” es un documental que cuenta la historia de un artista que sigue generando admiración y pasión a 26 años de su muerte. Recogida en un guion del director gaditano José Escudier y dirigida por él mismo, la producción ha corrido a cuenta de José Carlos Conde, de Mediaevents, quien también compartió labores de guion.  Se trata de 6 muy recomendables capítulos, disponibles en la plataforma Netflix desde el pasado mes de Julio.

Pese a la enorme repercusión que tuvo y continúa teniendo todo el trabajo que nos legó Camarón, su público aunque extendido, no deja de ser minoritario. Con el flamenco en general ocurre lo que con el jazz. Y es esta una de las razones que han motivado a Escudier, según sus propias declaraciones, a elaborar este trabajo en la idea de trascender a otros públicos.

Foto archivos. Serie Camarón de la Isla Netflix
Foto archivos. Serie Camarón de la Isla Netflix

Inscrita como un hito que dio un vuelco al flamenco y alcanzó al público llano, el sentimiento y la potencia de la voz de José Monge se quedó con nosotros, atravesando de manera horizontal todos los grupos étnicos y sociales. Camarón rebautizaría el género alcanzándolo a un público más amplio. El flamenco entonces, según cuenta el documental, no sería más patrimonio exclusivo de los gitanos en lo que a disfrute se refiere.

El documental destaca de manera especial el aporte de Camarón desde su propuesta trasgresora que hizo sendas concesiones al rock, al jazz y a las tradiciones orientales aunque jamás dejó de ser un producto netamente flamenco. Su arte que supuso tal distanciamiento de la ortodoxia, de los palos del cante (guitarra, palmas y coros),  se convertiría en un calvario que hubo de sufrir el artista durante el resto de su carrera. Las voces críticas lo señalaban de “traidor”. Pero su padecimiento, sin embargo, tendría su contra-cara en la revolución que aquellos planteamientos rompedores vendrían a representar para el género y que lo llevarían incluso hasta un interesante trabajo colaborativo junto a la Royal Philarmonic Orchestra, en su elepé Soy gitano (1989).

Superando la historia central de la figura de  Camarón a través de más de 70 entrevistas de personas cercanas, el documental recorre la historiografía del flamenco para dibujar, no solo el escenario próximo al mito gaditano, sino la evolución y el florecimiento del género en medio de una época de enorme vigor musical marcada por las fusiones y los nuevos sonidos en la escena internacional.

Para el espectador de este documental será interesante descubrir de este joven humilde y sencillo nacido en San Fernando (Cádiz) en 1950, no solo su profunda e innata vocación para el cante, sino su nobleza, su generosidad y una especial ingenuidad que al parecer conservó muy adentrado ya en el mundo del espectáculo y la vorágine del éxito. Pero como el propio guitarrista Josemi Carmona relata en el documental, a Camarón le pudo aquel personaje. El hecho de haber sido divinizado, considerado un rey, el patriarca del pueblo gitano, le cobró factura. Él jamás deseó ser Dios de nada ni de nadie. “Cuando las gitanas se acercaban con los niños en los brazos para que les tocase la cabeza y quedaran bendecidos, Camarón se acongojaba mucho, se ponía a llorar y replicaba que el único que curaba era Dios” señala Carmona.

De desvelar aspectos como éste y más, se encargan un buen puñado de personas entrevistadas, entre ellos los también músicos Tomatito, Paco de Lucía, Raimundo Amador, Jorge Pardo, Lolita o Alejandro Sanz, o el torero Curro Romero y el periodista Carlos Herrera. Los propios amigos de la infancia del cantaor, como Lela, miembros de la familia Carmona, su mujer «La Chispa», conocidos de las Isla (nombre con el que se le conoce a San Fernando en Cádiz), sus biógrafos y algunos expertos musicales, entre experiencias y apreciaciones nos dibujan de manera fiel su retrato.

Foto archivos. Serie Camarón de la Isla Netflix
Foto archivos. Serie Camarón de la Isla Netflix

Con una muy cuidada producción basada en un amplio archivo de imágenes digitalizadas –aunque a veces repetitivas- que incluye las fotografías, las libretas y anotaciones del artista, se recrean todas las etapas en su vida. Así la dupla de Escudier y Conde logra producir un documento audiovisual de aspecto artesanal y atmósfera íntima, capaz de mostrar aquella leyenda al desnudo, con toda su timidez a flor de piel, y su grandeza hirviendo en la sangre gitana y en cada nota entonada con voz afilada.

El diminuto y rubio Camarón, que había crecido entre bandadas de pequeños que correteaban entre las calles sin asfaltar de “las Callejuelas” (San Fernando), sería también el asombroso artista, el padre, el hombre, el amigo y de ello da fe este buen trabajo. La historia sabe contar como el aclamado artista había bebido ese flamenco tanto en su hogar frecuentado por los grandes cantaores de la época, como  del entorno más próximo. Entre palmas, una guitarra y una intensa sensibilidad, no cabe dudas de que su cante se distinguió. Entre esas mismas palmas y esos cantes, aunque ya frágil y quebradizo, próximo a la muerte, nos dejó inalterable su duende. Este documental es un buen homenaje y una oportunidad para conocer más de su intensa vida.

 

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