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Diálogo, aprendizaje colectivo y cambio

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Seguramente a estas alturas de la experiencia pandémica prácticamente todos hemos visto remodelada nuestra concepción de mundo y la idea de la propia vida. La humanidad parece otra, o al menos, eso es lo que sentimos muchos, para bien o para mal. Entre otras cosas, porque hemos descubierto más similitudes que diferencias entre nosotros cuando, sitiados por la amenaza global, vimos saltar por los aires aunque temporalmente las taxonomías, las etiquetas y las jerarquías.

Nadie se atreverá a cuestionar que este “poner patas arriba nuestra vida” y este “tránsito por la incertidumbre” ha obligado a la mayoría a mirarse íntimamente y de manera sostenida, como presas de un enorme espejo universal que compele a hacer una pausa de magnitud inespecífica en el tiempo, para que solo de esa manera asuma la propia e irrebatible vulnerabilidad y la necesaria mudanza de prioridades. Este “poner patas arriba nuestra vida” ha desatado una marejada de consciencia y reflexión a requerimiento del propio universo.

En medio de la conmoción, y seguramente sin pretensión metafísica alguna, infinidad de encuentros virtuales anduvieron bordeando estos derroteros, recogiendo el halo místico entorno al ser y la razón de existir. Cavilaciones que en su urgencia han desbordado a la filosofía para extenderse sin real interés epistemológico a los espacios cotidianos, los de la política, las ciencias y por supuesto, los del arte. Cuando nuevas barreras se levantaron, esta vez dejándonos a merced de las cuatro paredes, fueron muchos quienes descubrieron la oportunidad de convertir el momento en un verdadero resguardo creativo. Cuando la vida diaria de todos se mudó al espacio digital gracias a la tecnología, algunos inquietos hacedores reservaron salas virtuales para instalar ágoras abundantes de reflexión.

El creador visual venezolano Ricardo Benaim fue uno de ellos. De los debates de arte y de las tertulias resultantes de sus talleres (Tiempo sobre el Tiempo y Viaje a Oriente) junto a artistas de todas las latitudes y entendiendo el oficio propio como la forma particular bajo la cual el espíritu se manifiesta, Benaim inició una andadura junto a la investigadora en comunicación y letras, licenciada en literatura latinoamericana Daniela Díaz Larralde. Aventura que supondría un proceso de aprendizaje continuo para los participantes, ellos inclusive, y un ejercicio de meditación profunda entre interlocutores desde la creación artística; un ejercicio dialógico con los materiales, con el universo desde la polifonía y la flexibilidad que requería un tiempo sin acotaciones específicas, un tiempo que no parecía acabar.

Aquello sería el germen del proyecto cultural Antes Durante Después (ADD), aventura que incorporaría al periodista y director de la Plataforma Andarte,   Leonardo Hernández, para sumar al tándem sinergias y reunir mediante una convocatoria abierta a todos los artistas que aceptaran el reto de plasmar en una obra única y en tres tiempos, aquellas experiencia y reflexiones en torno a la mágica fugacidad de nuestra permanencia, la fragilidad de nuestra raza, las expectativas y los temores propiciados por la experiencia inédita de la pandemia en nuestro siglo y todo aquello cuanto movía el alma de un artista tremolando a ritmo cuasi cósmico.

De AntesDuranteDespués nos hablan sus creadores en esta entrevista en profundidad:

Artífices de ADD
Artífices de ADD

Lilian Rosales (LR). La pregunta de rigor ¿Cómo nació esta iniciativa?

Ricardo Benaim (RB): Cada vez que desarrollo un proyecto o cuando se me plantea una duda, suelo construir un entorno en lugar de plantearme estos asuntos solo. Esta vez el entorno creció de prisa, y era totalmente diferente a los demás porque se trataba básicamente de alumnos de unos talleres que empezábamos a desarrollar Daniela Díaz y yo. En ese momento solo se trataba de una invitación hecha para compartir mis interrogantes que eran muchas y a las que se añadieron otras tantas a consecuencia de la pandemia; entre ellas, las relativas a la real misión, visión y responsabilidad del artista, a cuál era su posicionamiento frente a este hecho desconocido y nuevo. Eso fue lo que me motivó en una primera instancia. Aquello no tardaría en despertar la chispa de otra idea. Aproveché que había trabajado con Leonardo Hernández en una exposición que duró tres semanas en Barcelona y que, por otro lado, ya venía con bastante inercia desarrollando el binomio maravilloso con Daniela. A partir de allí entramos juntos en ese ámbito que, para nuestra sorpresa, tuvo gran aceptación y del que no hemos salido aún. Todavía estamos en él. En un camino que recién comienza…

(LR) ¿Qué hace una mujer de letras en el entorno de artistas plásticos? Cuéntanos tu experiencia Daniela:

Daniela Díaz Larralde (DDL). Las letras son de por sí una forma más de creación de arte muy vinculada a todas las demás. Mi inclinación se remonta a la infancia, luego, toda mi formación me ha llevado por esta ruta. Se podría decir que el pensamiento que surge desde el arte siempre me ha cautivado, sobre todo porque parto de la convicción de que es el arte el punto de partida de ideas que generan cambios imprevistos, nuevas perspectivas que anuncian nuevos caminos que más tarde, son interpretados o reconocidos por críticos, filósofos y pensadores.

Comencé a orientar mi investigación hacia el arte porque sentía necesidad de comprender mejor lo que ocurría durante el gran salto hacia lo tecnológico que hemos estado viviendo. Me interesaron los artistas que decían “algo” desde el uso de las nuevas herramientas de comunicación digital. Desemboqué desde la literatura, la poesía y la escritura, sin perder de vista lo que Jean-François Lyotard dijo más o menos así: “los teóricos deben reconocer que han de aprenderlo todo de los artistas”.

¿Cómo ha sido comandar esta aventura en el inédito paisaje de la pandemia?

Leonardo Hernández (LH): Para dar el “start” lo primero fue el entusiasmo y creo que de eso hubo mucho en aquel proceso formativo capitaneado por Ricardo en el “Viaje a Oriente I” donde se consolidó la idea y desde dónde el propio Ricardo propuso su nombre.

Comenzamos de seguido a dar forma a aquello que vale decir tuvo y tiene todo un proceso detrás que se ha venido gestando y desarrollando en paralelo desde Andarte y junto a agrupaciones culturales y de artistas que durante este año han estado y continúan en una efervescente actividad. De esta manera ha sido posible escribir este relato del arte contemporáneo, y de lo que ha sido un año singular, de lo que hemos vivido y de lo que estamos construyendo como futuro entre todos.

¿Qué significa hacerlo ahora? Pues evidentemente significa enfrentar un tremendo reto, por el volumen de material y las circunstancias, pero tan retador como maravilloso, lleno de aprendizajes, tremendamente diverso, con muchos caminos, muchas lecturas.

(LR) ¿Qué objetivos perseguía?

(RB) Cuando asumo que me voy a involucrar con algo es porque intuyo que tiene un “buen lejos”, que tiene un buen final y en este caso, esos objetivos de los que hablas curiosamente recién ahora es cuando comenzamos a verlos en su real dimensión, a perfilarlos y a ubicar otros contextos que no fueron apreciados inicialmente. Pero el objetivo básico era estimular, provocar, escucharnos, asimilar experiencias, crear un grupo de reflexión desde el arte frente a un tema que ha sido, que es y que será trascendente para todos, el de la pandemia.

(LR) ¿Podríamos decir que ese objetivo se ha ido construyendo progresivamente por la complejidad que comporta el aprendizaje colectivo y la deriva de las circunstancias?

(RB) ¡Por supuesto!, estás metido en un gerundio. No es una reedición sobre la influencia del arte egipcio en el s. XXI sino un cómo el s. XXI transcurre con un “peonón” encima de tamaño mayúsculo y cómo lo estamos asumiendo los creadores; más que ello, cómo estamos respondiendo. Y esas respuestas tienen una doble lectura, además, porque por un lado están las ideas que se plasman, pero detrás está la vida de cada uno transcurriendo. Es la visión y la vivencia en un continuum. Y cada una tiene el sustrato de lo verídico dotando al proyecto de un sello de autenticidad. Esas obras no son producto del “show off”, no expresan chulería: es mi técnica, este es mi mundo, mira lo genial y único que soy. En ellas se percibe una gran carga de madurez, de reflexión y, sobre todo, muchísima desnudez. Esas características hacen que algunas obras nos conmuevan.

(LR) A pesar de que el proyecto nació marcado por la imprevisibilidad han acudido artistas de todas partes tras la convocatoria ¿Qué significó para ustedes esta respuesta?

(LH) La convocatoria en sus inicios fue totalmente abierta, comenzó en el boca a boca con los participantes del taller “Viaje a Oriente I” y siguió con los posteriores. Luego la formalizamos y la publicamos a través de la plataforma Andarte. En el camino se hicieron actividades a medio lomo entre lo formativo y la convocatoria. Un ejemplo de ello fue la actividad “Paréntesis” que permitió indagar en lo que estábamos viviendo, y en lo que estaban viviendo los artistas en diferentes lugares del mundo, para darle a la idea original una melodía trasversal que sonara a coro, y desde esa melodía poder emocionar a los artistas estimulando su participación. La intención fue ir construyendo esa cosa que era rarísima para algunos pese a parecer tan obvia. En un principio le costó comprender a algunos ese concepto del tríptico, tres obras en tres tiempos y que esos tiempos en especial el Después  respondieran a una medición de 21 días a partir del levantamiento del estado de alarma en cada país. Pero después y sobre la marcha, siguiendo el ritmo orgánico de la pandemia, decidimos tomar una fecha pivote, una de referencia que acordamos fijar a mediados de octubre con el fin de que la gente de otros países, sobre todo la gente de Latinoamérica (donde la pandemia aún estaba en plena efervescencia y cobrando fuerza), diera lectura al “Después” de la manera en la que nosotros en Europa estábamos planteándolo. Así que para nosotros la convocatoria, más allá de todo el ejercicio comunicacional que se ha hecho, ha sido también un ejercicio de ajuste con respecto a los artistas, con el concepto, con nuestras ideas, con las circunstancias, atravesando el confinamiento, el desconfinamiento, las estaciones, etc. hasta conseguir un ritmo que fuera universal. Eso ha sido lo interesante. En cuanto al resultado de la convocatoria, ha sido maravilloso. El haber reunido 140 artistas de 16 países del mundo, no solo de artistas venezolanos, nos llena de satisfacción y orgullo. Lo hermoso será ver todos esos trabajos y comprender la coherencia que les vincula e ir construyendo con ese “Después” otro “después” para los nuevos proyectos que de allí deriven.

Uno de los grupos de artistas convocados
Uno de los grupos de artistas convocados

(LR) ¿Qué disciplinas artísticas reúne la muestra?

(LH) Diversas disciplinas desarrolladas por artistas de diversas trayectorias, además. Y allí está lo que consideramos otro gran logro. No se estaba evaluando la trayectoria artística o lo “pesado” que fuese el artista según el reconocimiento de su trabajo, sino la expresión en sí misma. Era vital que demostráramos capacidad de albergar y gestionar las obras concebidas por todos que iban desde las letras hasta el audiovisual, y que además propiciáramos un acercamiento entre aquellas ideas y todos sus autores, que generáramos un espacio para escucharnos y vernos, para contraponer y dialogar.

(LR) ¿Entonces más que un proyecto meramente divulgativo es un proyecto didáctico y un espacio de interacción dialógica?

(LH) Sí, creo que es lo que está sucediendo. El diálogo atraviesa las diversas disciplinas artísticas y trayectorias de cada artista en la muestra para construir algo más grande de lo que todos aprendemos.

(LR) Mencionaron un trabajo arduo de catalogación…

(Los tres ríen)

(LH) “Terrible pero maravilloso”

(DDL) Sí (respira aliviada). Fueron horas y horas de intercambio. Reuniones largas para ver el material entre todos y continuar un proceso individual tratando de comprender aquella diversidad e intentando reunir criterios comunes siguiendo los hilos conductores que se expresaban y que descubríamos entre las obras.

La decisión inicial fue determinar esos ejes conceptuales. Cinco conceptos pivote servirían para reunir la manifiesta expresión de un proceso de transformación individual y colectiva.

(LR) Las distopías funcionan como advertencias respecto a caminos que no debemos seguir si no queremos una catástrofe sin retorno ¿Qué peso han tenido en la muestra?

(DDL) Distopías, muchas. Y se explica porque hay una crítica profunda hacia el mundo. Una crítica hacia la manera de gestionar el planeta Tierra como especie y esto desde los distintos ámbitos. Una crítica hacia la tecnologización y las formas de conducir la economía, por ejemplo. Se evidencia la incertidumbre, el vacío, la desilusión, la desesperanza; incluso, la desolación total. Pero también hay espacio para la utopía cuando se plantean la salida feliz de todo este proceso vivencial, la esperanza; se plasma o simboliza un renacimiento en lo colorido o en la naturaleza resurgiendo. Luego hay otras obras que yo ubico en ese estado “intermedio”, “de tránsito”, “de expectativa” donde no hay una resolución manifiesta. Son obras que podrían ubicarse en lo que hemos llamado toma de consciencia de gran intensidad en la que se remarca otro rasgo de estos tiempos: la ausencia de una resolución definitiva, un “esto no se ha resuelto aún”. Éstas sugieren la aceptación de esa condición de “tránsito continuado” sobre la realidad que se antoja imprevista.

(RB) Creo que debemos resaltar lo representativo que es todo esto. Yo parto de que los artistas son una porción del fractal que es la sociedad, son ciudadanos que tienen rasgos diferentes a la mayoría, aunque esto no les haga mejores ni peores que el resto. Trabajan fundamentalmente con la intuición y basan su creación en la reflexión. Dicho esto, el ejercicio ha sido como escoger una parte (representativa) de la sociedad con esa clara vocación para que expresara su vivencia, y con ello también su angustia, y que estas experiencias trascendieran los análisis superficiales o los estrictamente técnicos de especialidades del saber humano. La idea era que, en esa libertad que da el arte, profundizaran en lo existencial lejos de un cuestionario diseñado para un estudio de campo. Mucho más auténtico, mucho más genuino.

(LR) Imagino entonces que esas 140 propuestas son como 140 espejos donde cualquier ciudadano común puede verse reflejado …

(RB) A alguno de los espectadores le resultará familiar algo de lo que allí se expresa. A muchos seguramente. La gran mayoría se sentirá identificada con varios “algo” simultáneamente porque a fin de cuentas cada cual es un híbrido que encuentra resonancia en muchos otros. Como yo que me reconocí en la propuesta de diez artistas de la muestra al mismo tiempo, así cada espectador irá seguramente encontrando aquellos puntos de reverberación en las obras que le permitan reconstruir su propia cosmogonía. Lo interesante es que se convierte en una experiencia colectiva. Que las personas al experimentar esto se sientan menos solas. Como frente a una afirmación del universo, un “mira no eres el único, hay muchos como tú y por aquí andamos”.

Los artistas habrán tenido la misma duda que yo. Es fácil ubicar el linde del Antes y del Durante, pero del Después…

(RB) Es cierto, es muy difícil aún definir los márgenes del Después. A consecuencia de esta dificultad partimos de una convención, de que el después era y es ¡Ya! Porque estamos en la construcción del futuro, pero no tenemos una magnitud clara que describa cuánto puede llegar a durar este tiempo que se extiende. Este Después es relativo, se experimenta a distintas velocidades. Cada lugar del mundo lo vive diferente marcado por su geografía, sus condiciones y su cultura. Pero ese Después, además, depende de con qué velocidad lo hemos ido integrando a nuestra vida. Este Después es dinámico, se va creando, lo vamos construyendo.

A veces asumimos la rotundidad de las palabras como una cárcel en aras de asegurar el éxito de la comunicación. ¿Cómo asumieron los artistas esta concepción tan flexible y diferente del concepto tiempo?

(RB) Si me lo preguntaras a mí, yo estoy como metido en un laboratorio lleno de probetas imaginarias repletas de conceptos para descubrir cada uno de los procesos durante este gerundio completamente abierto. Claro que he tenido varias certezas, pero no tengo idea de cómo estoy, ni de dónde estoy ni de cuánto dura esto. Por eso respondí de primero para que estas dos personas no influyeran en mis respuestas. (Ríen todos)

(LH) Hay quienes lo veían con dudas por una especie de respeto al concepto (tiempo), y fueron bastante comunes las consultas donde se preguntaban ¿cuándo es el Después? Así que tuvimos que acordar que era ese ¡Ya! que mencionó Ricardo, a fin de generar ese camino que redujera la incertidumbre de la que hablas. Pero para llegar a ello tuvimos que incorporarlo primero nosotros mismos. Sin embargo, no han faltado aquellos que lo han asumido con profunda decisión y que tenían muy clara la manera de expresar sus incertidumbres y trasformaciones más allá de estas acotaciones del tiempo. Incluso aquellos que plantearon su obra desde la concepción de
que el tiempo es uno solo y no permite divisiones.

(DDL) Hubo quien habiendo enviado bastante pronto su propuesta, dijo “Ya va, ¿podemos cambiar? El después es ya otra cosa”. Es lo compartido y lo hermoso de lo que comentan Ricardo y Leo. Tanto nosotros como ellos fuimos viviendo y seguimos viviendo, y entendiendo de otras maneras este proceso que continúa abierto. Tenemos las posibilidades de reestructurar, reeditar, reencontrar cosas o encontrar nuevas perspectivas y puntos de conexión …

Si tuvieran que determinar la ventaja diferencial de esta propuesta en relación con el resto de las que han surgido en tiempo de pandemia ¿Cuál creen que sería?

(LH) Todo proyecto desarrollado a lo largo del 2020 tiene gran valor. Yo no hablaría de una ventaja como tal porque no es lo que buscamos, no una competencia. Pero creo que además de un carácter didáctico, aunque lo didáctico es para nosotros (¡jajaja! ríen) es la posibilidad de expansión del proyecto y permanencia en el tiempo. No hay un final sino una apertura de alternativas que yo no le diría ventaja, pero sí diferencia. No se trata solo de la propuesta expositiva sino de la reflexión que puede llegar a trascender, de los productos en los que puede derivar y de las acciones e intervenciones que los puedan acompañar. Incluso, si esas acciones tienen que ver con el hecho de conjugar este proyecto con otros nuevos. Aquí el tema es la apertura, la flexibilidad del proyecto, la adecuación a las circunstancias y la capacidad de creer y crear como personas responsables, esos ciudadanos a los que refiere Ricardo y que sí, están dispuestos a transformar el mundo.

(RB) Toda exposición tiene su lustro, su brillo. Ésta tiene además profundidad.

(LR) ¿Qué ha sido lo más importante, el camino andado o la obra en sí?

(RB) Las cosas que has preguntado tienes que meterlas en un frasco y batirlas, no puedes separar la obra de la reflexión.

(DDL) Los artistas con los que conversé durante el proceso agradecieron que todos estos eventos como los talleres y la misma convocatoria, les hubieran permitido retomar el contacto con el ejercicio reflexivo-creativo de calidad y profundidad, y que haya sido desde esa conexión íntima desde donde les hayamos invitado a indagar y a responderse a sí mismos y a compartir lo que han estado viviendo.

Para responderte, más que la obra como producto, el resultado de todo esto es ese proceso de reconectarse consigo mismo y luego, de expresar y encontrar además el espacio de resonancia con los otros y de apertura sin juicios, y sin la presión de no saber si los iban a seleccionar o no porque todos los artistas tenían cabida.

Quería agregar que esa misma apertura ha traído mucho agradecimiento entre los creativos que en sus obras comunican una visión nefasta del Después. Esa palabra quizá no sea la apropiada. Parece fuerte, pero es una visión presente, desoladora y sin salida de artistas que han manifestado luego su satisfacción por el hecho de poder compartirlo.

(LH) Yo añadiría que el otro factor radica en que la gran diversidad que incluye la muestra facilita el encuentro de esos puntos comunes (entre los enfoques y el planteamiento de cada artista). Por ejemplo, en la experiencia que tuvimos durante la presentación de la propuesta expositiva a los artistas hace unos días, lo pudimos pulsar:

Al verse retratados, reflejados e identificados en otros pares, diciendo lo mismo con diferentes palabras o lo mismo-lo mismo (todos ríen mientras dicen a coro “casi casi”), comprendían que aquello no era un acto de repetición, un simple haber llegado a la misma propuesta o solución estética, sino más bien era el resultado del reconocimiento de que todos empujaban hacia un mismo lado. Un “estamos sintiendo aquello de manera similar” y este verlo en coro, (Leo se emociona), este vivenciar cómo se va construyendo una melodía, creo que para nosotros ha sido el gran descubrimiento. Esa experiencia tiene más peso para nosotros que la posibilidad de evaluar las obras en términos estéticos y técnicos.

(LR) El arte ha sido siempre munición para disconformes y recurso para el análisis del entorno.  ¿Ha influido la procedencia del artista en la obra presentada y qué dice de él?

(LH) Muchísimo y se ve. Cuando hacíamos la revisión de las 130 obras, una a una, surgió entre nosotros el comentario a este respecto. Claramente existía en muchos trabajos una referencia geográfica y Ricardo hizo una reflexión interesantísima acerca de los contextos.

(RB) Al contemplar la obra logras comprender aspectos reveladores de la idiosincrasia del país al que pertenece el artista. Y no es un prejuicio.

(LH) Era muy evidente el uso de los referentes culturales en la resolución de las obras …

(DDL) Por ejemplo, en los venezolanos es clara la denuncia. En esas obras es mucho más fuerte su presencia. Y por mencionar algunas otras, en el contexto español y en particular en dos piezas que me conmovieron, se registraba claramente la cotidianidad, la vida de las mujeres, de la familia española, la narración de las rutinas.

(LH) Recuerdo que Daniela dijo: este cuadro “huele a tortilla de patatas” (ríen).

(RB) Yo que he venido desarrollando procesos artísticos de naturaleza colectiva desde hace más de 25 años, y junto a venezolanos básicamente, aunque muchos de ellos residenciados fuera del país, ahora he constatado cómo ha cambiado el venezolano en los últimos 20 años. La obra venezolana, el discurso plástico del venezolano soporta una protesta en sí mismo y nada tiene que ver con el hecho de que el autor continúe viviendo en territorio venezolano o en cualquier otro país del mundo. La resistencia o el aire de protesta que dejan traslucir sus obras es un rasgo que antes yo no lo vi. Hubo otros tiempos con otros discursos.

Mientras los colombianos gestionaban los males de la guerrilla durante mi proyecto “Mapas”, el artista venezolano era lo que nosotros conocemos como un “comeflor”. En cambio, hoy y aquí, tantos años después, le veo afinado en una revuelta contra las injusticias, los errores del hombre, etc. Esta es mi apreciación. Pero también, que el artista venezolano desde el punto de vista creativo siempre fue poco dúctil o domable, más difícil de meter en un eje temático, más inasible en este sentido, y creo que hoy conserva esa esencia, pero reorientada hacia una crítica al sistema.

Al margen, quisiera anotar en favor del movimiento creativo de artes visuales en Barcelona que el artista venezolano parece responder con facilidad a estos llamados a participar.  El creativo venezolano impulsa y foguea al otro, lo que es bueno para ANDARTE y para nosotros. Porque permite ir construyendo un hito entre los colectivos culturales de marca Venezuela en Barcelona, como seguramente también lo estarán haciendo desde hace mucho tiempo los mexicanos, los brasileros, otras comunidades.

(LR) ¡Supongo que sobrarán anécdotas!

(LH) Pero anécdotas miles Llamadas de 3:00 a 5:00 am, artistas preocupados de 2:00 a 4:00 de la mañana en un “mira aquí está mi planteamiento, pero esto te lo tengo que explicar” …

Hay otras muy emotivas … Cerrando la convocatoria recibimos un correo que dice “estoy escribiendo en nombre de mi mamá que es española de Canarias, vivió en Venezuela muchísimos años. Tiene 94 años y quiere postular, quiere participar”. La señora tenía listo su comentario, su complemento, su descripción de la obra, la obra según los requisitos que habíamos fijado.

(RB) Hubo un punto de inflexión que hizo que muchos artistas cambiaran la obra una vez entregada, fue pedir que se enfocaran en lo que yo llamo las tres P. Lo que básicamente engloba las acciones de “enfócate en propósito, inventa tu propuesta y asume tu posición (frente al tema)”. Y no son palabras menores. Hay artistas que son famosos, son grandes, reconocidos, pero no pasan por esas etapas.

De anécdotas en ADD
De anécdotas en ADD

¿Qué resonancia o amplificación creéis que pueden llegar a tener estas “declaraciones” de los artistas a través de su obra, estos insight?

(RB) Quisiera insistir en una idea que gira alrededor de esta exposición ADD y que hemos ido debatiendo en petit comité: creemos que resulta de interés para otros colectivos diferentes al de los artistas. Este proceso puede claramente trascender el campo de la plástica, del arte. ADD es transarte. No es solo un asunto de cultura sino de “Cultura”. Se alimenta y atiende a razones de interés para la sociología, la psicología social, otras disciplinas.

Puede y debería servir de escenario para mesas redondas y foros profesionales de distintos ámbitos. Para sesiones de reflexión a partir de la muestra desde la psiquiatría o la antropología poniendo en foco la integración de los colectivos de inmigrantes, la adaptación a los procesos de cambio de rutinas como efecto del coronavirus o el sacudón sufrido por el pensamiento, objeto de la filosofía. No es solo el arte. Esto es materia de estudio desde el transarte.

(LR) Entonces sí que lo tenéis claro. Hay un después tras el después. De momento, ¿cuándo y dónde podremos disfrutar de esta prometedora expo?

(LH) La organización  ha decidido como fecha de arranque el 28 de noviembre. El nodo de partida será el expo virtual y se desarrollará fundamentalmente desde la cuenta de Instagram del proyecto, la que lleva su nombre AntesDuranteDespués (@antesdurantedespues), pero valiéndonos del resto del ecosistema Online con el que cuenta Andarte como su canal de YouTube, la Web etc. y de la participación activa de los propios artistas en la tarea de difusión a través de sus cuentas personales y profesionales. Paralelamente estamos sumando propuestas editoriales que van orientadas a desarrollar las publicaciones independientes.

Andarte abocada en este proyecto sabe que no acabará en diciembre ni en enero y que recibiremos el año generando contenidos. Los próximos años tenemos la esperanza de que las restricciones relacionadas con los aforos en los espacios culturales y la movilidad, permitan llevar a cabo las exposiciones presenciales. Hemos celebrado encuentros con representantes de recintos culturales que se han animado a llevar este proyecto al espacio presencial en Barcelona. Hay por otra parte, una etapa que debemos asumir que es la del financiamiento. Para un proyecto por el que hemos apostado tanto será preciso recaudar los recursos que nos permitan hacer más y generar amplitud de acción.

La reflexión profunda y filosófica se ha popularizado, se ha democratizado acaso augurando con buena vista un cambio positivo en lo que a consciencia social se refiere y en beneficio de épocas venideras. No sabemos si este espíritu perdurará. Tampoco que la reflexiones sean del todo sabias. De lo que estamos seguros es del presente, del «Ya» donde las RRSS sirven de ágora para que el filósofo que yace latente en cada uno de nosotros fluya en la búsqueda de respuestas a preguntas complejas y trascendentes acerca de la existencia, del futuro, de la propia condición interdependiente en el mágico -aunque finito- habitar el tiempo.

ADD como apuesta artística que propicia dinámicas grupales, intercambio de conocimiento y experiencias entre los artistas implicados, así como  transformaciones en sus contextos, es más que una simple exposición, un ejercicio de Transarte cuyo impacto es tan impredecible como la pandemia que le dio origen. Su muestra ha sido inaugurada en su versión Online con 140 artistas de todo el mundo.

Para más información visita:  https://www.andartearte.com/

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