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Amos Lora

Entre Flamenco y Jazz

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Era 2012 cuando supe de la existencia de un niño prodigio de la música flamenca que apuntaba directo al privilegiado lugar donde solo se sientan las luminarias de este arte. Efectivamente  Amós Lora (Madrid 1999) era un talento nato que había mostrado su destreza y virtuosismo con su rasgueo y su trémolo, con su pellizco y su hondo, y que nos permitió hurgar en su joven carrera musical.  Pasados estos años aquel chico ha volado. No solo ha convencido a expertos y sorprendido al público, sino que no parece ser el mismo…Lora con su toque sobrio y su inquietud compositiva ha decidido explorar con gran acierto otros derroteros, mostrando ese duende por los caminos del jazz,  como ya lo hicieran los maestros Pedro Iturralde, Paco de Lucía o Carles Benavent.

Amós no entrega su alma gitana al jazz sino que coquetea y se funde en él lo suficiente como para que ambos géneros se entrelacen dejándolos ilesos. No le arrebata al jazz su esencia para hacerlo padecer y agonizar en el flamenco. Por el contrario, hace suyas las estructuras musicales sin abandonar las formas identitarias de cada género cuando introduce una progresión de acordes flamenca en una improvisación de naturaleza jazzística, y cuando recurre a los acordes propios del jazz sobre una base rítmica de una bulería. Quizá acaso él comparta en el fondo esa idea que expresara Pedro Iturralde: “Si unes jazz y flamenco, uno de los dos muere”. En el trabajo de Amós, es el jazz que bebe en el flamenco y flamenco que se alimenta igualmente en el jazz. Dos géneros de abismal profundidad y libertad que dependen de estructuras muy suyas, pero que en conjunto, son capaces de convertir un concepto abstracto en encanto inefable, en misterio, en emoción.

Pareciera que el pequeño Amós estaría tocado por la vara de Dios como sugirió “El Entri” a decir por su progresión profesional, y por la historia que a modo de leyenda me resulta necesario “re-contar”: En 2010, Amós recibiría “la bendición en una frase” del maestro Paco de Lucía tras el concierto privado que diera para él. Sorprendido por el talento del jovencísimo guitarrista- le dijo: “Amós, como sigas tocando así nos vas a mandar a todos a los albañiles”. Curiosamente aquella frase habría sido la misma que el “Niño Ricardo” diría frente a un prometedor guitarrista de pocos diez años: Paco de Lucía. Convengamos que resulta de un significado especial el gesto para con Amós.

Así las cosas del destino, me atrevería a especular que inaugura en su simbolismo, una especie de tradición flamenca: que el gesto de reconocimiento inmediato e inequívoco de aquel talento es a la par una ofrenda del maestro al nobel artista, un legado de más de 50 años entre músicos, una responsabilidad para quien lo hereda, y un vaticinio para el público que amante de este arte que ha sabido leer, sentir y ser testigo privilegiado de la interpretación de un grandioso Paco de Lucía y ahora, de la evolución de este guitarrista que ya sorprende con sus escasos 18 años.

Amós niño

Sus primeros pinitos

Amós tenía 3 años cuando -bajo la dirección de su padre Manuel Lora- comenzó a tocar la guitarra. A decir por las imágenes, el instrumento era más grande que su propia humanidad. “El Entri”, guitarrista nacido a un costado de Manolo Caracol en Los Canasteros,  fue su maestro en la escuela madrileña de Caño Roto cuando alcanzaba los seis años. A los 8, Tomatito lo adopta como pupilo legando en él sus falsetas. Sospechamos que ese sonido que hoy nos deleita no le viene solo de la disciplina y la sangre, del genio y la experimentación, sino de la escuela junto a los mejores.

Pero sus primeras apariciones en público ya las habría hecho con 4 años. Con siete, Jesús de Rosario lo presenta en concierto en la emblemática “Casa Patas” de Madrid.

De Madrid a Jerez, de allí al emblemático barrio de la Pescadería, escenario donde se ha cocido siempre la expresión del flamenco más puro. En aquel lugar, Amós se impregnaría de la métrica y la pasión de sus fandangos, sus seguidillas y sus romances. Del más profundo duende gitano. En adelante, el novel músico continuaría su ruta de aprendizaje de la mano de reconocidas figuras y ya en 2010, entrarían de lleno “Diego del Morao”, Manuel Parrilla, El Paquete, David Cerreduela, Carlos de Jacoba, Pepe del Morao y Jose I Franco compartiendo secretos y experiencias junto al joven Amós.

“Amós, como sigas tocando así nos vas a mandar a todos a los albañiles”

Paco de Lucía

Pero a más de haber sido un amante y prodigioso ejecutor de la música flamenca, Amós desde muy pequeño se confiesa enamorado del jazz. Conversando con él en entrevista exclusiva para El Fisgón, nos acerca a su genio:

Lilian Rosales: He escuchado tus interpretaciones de clásicos del jazz pero entiendo que tu aproximación primera al género ha sido desde una vertiendo autodidacta. Pero alguien te pondría ese primer disco de jazz…

Amós Lora: Llevo escuchando jazz desde que tenía 3 años. “Kind of blue” de Miles Davis es de los primeros discos que escuché junto con “Beyond the Missouri Sky” de Pat Metheny y Charlie Haden. Mi madre me puso el disco de Miles Davis, y mi padre el de Pat Metheny. Aunque fue a partir de los 9 años cuando me decidí a tocar jazz. Llevaba tiempo escuchando muchos temas del estilo y quise aprender más sobre él. Meterme más a fondo.

A consecuencia de ello, Amós decide abordar un camino alternativo y se incorpora como estudiante en el “Ateneo jazz Madrid” (2013), bajo la dirección del maestro Félix Santos. Sería este el punto de partida de una carrera prometedora del joven guitarrista español que a día de hoy luce prolífico en la experimentación.

Amós ha sabido incorporar el fraseo jazzístico a las falsetas,  y emplear giros claramente flamencos para adentrarse en un estilo más que paradigmático, el que aún ni los propios maestros de la fusión se atreven a etiquetar como jazz-flamenco o flamenco-jazz, pese a llevar más tres décadas hablando del encuentro entre ambos géneros. En cualquiera de los casos, sea fusión o jazz etnográfico, el prodigioso guitarrista, ajeno al devenir comercial de la etiqueta, sigue una estela innovadora inaugurada hace muchos años con la llegada de Django Reinhart a Barcelona (1936) o más tarde con el homenaje a Manuel de Falla (Paco de Lucía juntos a grandes figuras.1978), con la controvertida Leyenda del Tiempo (Camarón. Polygram) o con la explosión creativa en Sólo quiero caminar (Paco de Lucía, 1981). Estas como algunas referencias surgidas en el seno del país, pero que han bebido de la escena internacional del jazz, serán también referencia para Amós.

Amós Lora y Luis Guerra

Pese a esta observación, su crédito como ejecutante y creativo a la vez, ha hecho que sea ovacionado, su éxito le ha llevado del Liceu de Barcelona a festivales y conciertos, dentro de España unos, como el Homenaje a Moraito en Jerez, el Festival Suma Flamenca, …o fuera de ella, como en el Guitar across the Styles en Praga, el Summer Festival de Zagreb en Croacia, el Festival Flamenco de Mont de Marçan, el Festival Flamenco de Lisboa (2015), y más recientemente, el Estambul Internacional Guitar Festival (2016) y el Festival Primavera de Praga (“Spring Festival” 2018). Para este último, uno de los más importantes eventos en la escena internacional de la música clásica, su Cuarteto fue seleccionado junto a Jordi Savall, para representar a España. También se le ha visto en los principales tablaos de Madrid y Barcelona como son Cardamomo, Casa Patas, y El Cordobés.

LR: Háblanos del Amós Lora Quartet

AL: Bueno, es un cuarteto con Reinier Elizarde ” El Negrón” al contrabajo y Manu Masaedo a la percusión, y dependiendo de la disponibilidad Luis Guerra o Gito Maletá al piano. Son músicos increíbles y las sensaciones en el escenario son geniales.

Como con estos grosos, Amós ha compartido escenario junto a grandes artistas del flamenco como Raimundo Amador, Diego del Morao, David Cerreduela, Farruquito, Farru, José Maya, Antonio Rey, La Tana, El Torta, Pedro el granaino, David de Jacoba, El Piraña y un largo y extendido etcétera…

Reto de la fusión

El flamenco de base es una música cimentada en el instinto y la tradición, lejos del estudio armónico sistemático y la aplicación de escalas contra acorde que le son propias a las improvisaciones jazzísticas. Eso entraña cierta dificultad para abordarlo desde otros géneros menos acostumbrados a las “herencias musicales” (lo que se conoce como la “transmisión vivencial del flamenco, por ejemplo). Sin embargo, el flamenco está dotado de unos parámetros rítmicos altamente desarrollados. Por esta razón, muchos músicos del jazz (como de otros géneros académicos, maestros inclusive) han manifestado cierta complejidad a la hora de comprender o interpretar en “contextos estructurales flamencos”.

A la dificultad que manifiesta intrínsecamente el flamenco como género para los ejecutantes del jazz, hay que sumar el carácter conservador que ha tenido históricamente la comunidad flamenca, responsable por una parte de su preservación y por otro, de la crítica al cambio más taxativa. Pero este será un asunto en el que no entraremos en esta indagación de las motivaciones y experiencias del artista.

LR: Amós, como ejecutante ¿Qué punto de conexión encuentras entre el jazz y el flamenco?

AL: Los dos son estilos muy creativos. En ambos hay mucha improvisación.

Mientras en el flamenco varían las partes de acompañamiento al cante, baile, marcajes… no me refiero a que no tengan una estructura, pero se trata de jugar mucho con el ritmo y también con la armonía. En la mayoría de los temas del jazz,  hay grandes variaciones, ya que hay mucha improvisación. Por lo tanto, veo la conexión en el hecho de que para ambos tipos de música tienes que ser creativo y sobretodo, tener suficiente conocimiento musical.

LR: ¿A un estudiante de músicas modernas qué le recomendarías, que empollara más en armonía, en improvisación o en lenguaje musical?

AL: Yo considero que en armonía e improvisación.

Ya lo dijo Paco de Lucía al referirse al trabajo con ambos géneros. Para él los intérpretes y ejecutantes de flamenco nunca piensan en el acorde que están tocando (como en el jazz), la improvisación propia del jazz, entonces, a los primeros les obliga a pensar en la armonía y les abre la mente (Paco de Lucía 1991). Y esto lo ha comprendido, lo disfruta y borda Amós Lora. Solo hay que escucharlo junto al pianista Luis Guerra en su versión Entre dos aguas o El Zyryab.

LR: Leí  alguna vez una frase del escritor gallego Juan Tallón que decía: “A la literatura se juega en las azoteas, con el abismo a un lado y la salvación al otro”. El riesgo en literatura, como en el arte y la música, parece necesario. ¿No te parece? ¿Cómo asumes las críticas y los ataques que –imaginamos- proceden de los puristas del flamenco?

AL: Yo creo que todos los movimientos en el arte, incluso en la vida, merecen ese riesgo. Afortunadamente, a lo largo de estos años a mis oídos no han llegado muchas críticas (negativas). Al contrario, casi siempre he recibido un gran apoyo.

LR: ¿Coltrane, Davis, Chick Corea, Miles Davis, Pat Metheny, G. Benson o McLaughlin? ¿Cuál de ellos es tu delirio más poderoso e influyente?

AL: Si tuviera que nombrar a uno diría que Metheny.

Con la adolescencia aún en el zenit, Amós expele en su música a través de esas esencias jazzísticas su deuda estilística con estos monstruos del jazz en una expresión que nos resulta plena, y que solo es posible gracias a su solvencia en ambos géneros. Que estas preeminentes figuras de la escena del jazz dejaron una huella en la vida del guitarrista, no es menos cierto que Lora, jugando con las armonías del flamenco, va construyendo su propio tratamiento jazzístico. Que se le siente como pez en el agua en la improvisación y la síncopa  pero que también, parece más cómodo en un ensamble de músicos. Pese a que en la mayoría de las ocasiones Amós conserva la estructura rítmica de los estilos que aborda, me atrevería a decir que  la seguidilla, se percibe alejada de lo convencional. Para él se trata de “poder incorporar al flamenco toda la armonía e improvisación del jazz, e incorporar al jazz partes técnicas y rítmicas del flamenco”.

LR: ¿Qué nos puedes decir acerca de la digestión de esa complejidad por parte del público? ¿Crees que esa especie de cerrazón que tiene España en cuanto a sus gustos musicales, se debe al conservadurismo de su cultura o acaso, existen otros responsables cuya incidencia es determinante?

AL: Bueno, es cierto que en otros países valoran más que en España los géneros como el flamenco y el jazz. Con esto no quiero decir que no haya gente ni organizaciones que me apoyen en mi país,  o que  apoyen a este tipo de música, que la disfruten. Sin embargo, sí considero que hay una mayor cantidad de personas que aman el jazz y el flamenco en otros países en los que he actuado. No podría ahora decirte a qué se debe exactamente.

Carrera discográfica

Desde que en 2012 y con doce años publicó su primer CD Cerro negro (Nuba Records) con un 70% del repertorio propio y con Diego Amador como invitado especial, no ha parado. Dos años más tarde el sello discográfico Worldmusic editó el CD recopilatorio “The Rough Guide to Flamenco Guitar” y lo incluyó junto a otros maestros guitarristas como Paco de Lucía, Tomatito, Pepe Habichuela, Cañizares, Carles Benavente, Moraito etc. Ya en su segundo disco, plena el repertorio con su propia obra. Un dato que resulta curioso toda vez que no existe en la actualidad caso similar, con su edad, en el país. Lora no parece quieto, y ocupa cartelera junto a músicos no solo de escena flamenca y jazzística, sino que va incorporando nuevos retos a una carrera que promete en el ensayo ecléctico, una gran riqueza musical..

Para Marzo de 2019 esperamos que ponga en el mercado el que será su tercer disco: “Sin Más”.

LR: No solo tocas la guitarra para este disco que está por salir. Tocas todos los instrumentos. Háblanos de ello.

AL: Desde algún tiempo que vengo experimentando con la música electrónica. En “Sin Más” (el nuevo disco), siguiendo mis hallazgos  he programado el cajón. No lo he tocado yo, lo he hecho con el ordenador. Al igual que otros instrumentos que suenan de fondo en otros temas.

De saltar fronteras musicales

LR: En alguna parte leí que los músicos de jazz a lo largo de su carrera tienen siempre una aspiración latente: la de grabar un disco donde tengan la libertad de dejarse abandonar a sus apetencias por el rock y el pop. ¿Crees que hay algo de cierto? Hemos visto moverte en esas fronteras ¿Saltarías, aunque fuera por curiosidad creativa a un proyecto relacionado con el rock o el pop?

AL: No descarto hacer alguna cosa propia en el futuro de otros estilos, distintos. De hecho he hecho ya algunas producciones (como compositor y arreglista) de pop, R&B para otros artistas, y estoy abierto a colaboraciones.

LR: Más allá de lo que haces y das a conocer en el producto final de cara al público, que supongo se mueve entre lo que te gusta y lo que puede llegar a ser comercial, ¿cuál sería tu apuesta más arriesgada como músico en el hipotético caso de que no tuvieras condicionamiento alguno?

AL: Ya estoy haciendo algunas apuestas, y diría que son, más arriesgadas que diferentes e innovadoras. Me considero un músico que abarca varios terrenos. Está muy claro que si quieres llegar a mucho público, tienes que estar abierto a cosas comerciales, es lo que más consumen. Con esto no quiero decir que eso condicionará mi forma de tocar y los estilos a los que me dedique. Significa, simplemente que paralelo al flamenco y al jazz, participo en colaboraciones y producciones poniendo mi personalidad, mi expresión en otros campos tan interesantes como el R&B y el flamenco- pop.

LR: Por cierto, te he visto junto a Andrea Motis en esa interpretación de Insensatez de Jobin, ¿cómo ha sido?

AL: Muy buena experiencia, creo que los dos quedamos muy contentos con el resultado. No ensayamos prácticamente nada. Apenas le dimos un par de vueltas al tema antes de grabarlo, y salió rodado.

“Que haya artistas enriqueciendo un estilo con esencias de otro u otros, es lo que permite a la música evolucionar, evitar su estancamiento”

LR: Dicen que la mujer de un guitarrista es su propia guitarra pero tú tienes varias. Háblanos de ellas.

AL: Guitarras tengo muchas. La mayoría son de Mariano Conde. Baranda e Independencia son dos guitarras flamencas de este artesano, que pertenecen a una de sus series especiales. La calidad del sonido que tienen es brutal y las utilizo sobre todo para temas que hago yo solo, y para flamenco en general. Luego tengo 3 guitarras más, también suyas, pero estas son con cutaway, amplificadas, con un sistema instalado del ingeniero Carlos Juan, y las utilizo para improvisación, para algunos temas que hago solo y  para el jazz en general.

LR: Viendo que abres el abanico de posibilidades y teniendo en cuenta que si siendo un chaval ya habías colmado tu disco de composiciones propias (música flamenca) ¿crees que podrías convertirte en un proveedor de músicas para el jazz?

AL: Es muy posible que haga cada vez más ese tipo de cosas…

LR: ¿Qué piensas de los géneros presentes en la escena musical internacional como el reaggeaton, el trap, el rap…)?

AL: El rap, que lleva ya tantos años existiendo, me gusta desde hace mucho tiempo. El trap, en sus distintos tipos: electrónico, vocal…, si está bien hecho, me gusta mucho…Tiene muchas posibilidades rítmicas y también armónicas. En cuanto al reggaetón diría que no estoy muy metido dentro…

LR: Parece que, antes o después, las nuevas generaciones músicos, flamencos y de otros géneros, quieren indagar y experimentar. Es una tendencia acuciosa, probablemente más que en otras épocas. ¿Crees que peligraría la esencia flamenca con esas experimentaciones como temen los puristas?

AL: Para nada creo que peligre el futuro del flamenco. Creo que está muy bien el innovar, porque lo que ya se ha hecho siempre seguirá existiendo. Que haya artistas enriqueciendo un estilo con esencias de otro u otros, es lo que permite a la música evolucionar, evitar su estancamiento.

¡Oh dios mío! ¡Ahora sí que tenemos un problema! ¡Es increíble! – dijo Al Di Meola. Si él como Paco de Lucía, que están ya en la categoría de los dioses, lo dicen será porque está claro que se trata de uno de los mejores guitarristas de su generación. Discurriendo su talento en esa frontera de profundas atmósferas, entre el jazz y el flamenco, entre la síncopa y la melodía, el joven mitad salmantino, mitad madrileño, parece avizorar un horizonte que supera toda expectativa más allá del género que le dio a conocer, y que estamos como público dispuestos a secundar.

Amós Lora estará el día 18 de enero en Ac Recoletos con su cuarteto.

Entre los días 23, 24 y 25 de enero estará en Madrid  impartiendo un curso intensivo de guitarra, sobre armonía, improvisación, técnica y compás que está programado para ser ampliado a otras ciudades de España y en el exterior. Semana en la que también se presentará en “Casa Patas” (Madrid).

La agenda programada para el tour del próximo año estará disponible a través de las redes sociales del artista.

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